Historia de Hoyo de Manzanares

El presente es el resultado necesario de todo el pasado, la causa necesaria de todo el futuro
Robert Green Ingersoll

En Hoyo de Manzanares llama la atención su tranquilidad, sus calles sin tráfico, sus casas de piedra y ese sabor a pueblo serrano en el que las campanas de la plaza dan paso a las de la iglesia y viceversa, marcando el ritmo pausado de la vida local. Hoyo ha cambiado mucho y poco a la vez, dependiendo de la mirada. En estas líneas, nos acercamos a lo que sabemos de Hoyo de Manzanares a través de los siglos.

Las noticias más antiguas de Hoyo de Manzanares han surgido hace menos de una década. Bajo la cubierta vegetal de la Cabilda, en el Yacimiento Arqueológico del mismo nombre,  aparecieron las construcciones del primer núcleo de población que fue Hoyo. Un enclave visigodo, datado en torno al siglo VII,  con casas de piedra, cubiertas de madera y tejas, un enclave rural en el que los vestigios nos hablan de una sociedad ganadera y ligada la naturaleza circundante. Hoy se puede visitar este Yacimiento vivo, de manera auto guiada, o apuntándose a las visitas guiadas mensuales, para conocer cómo vivían nuestros primeros vecinos.

Durante la Edad Media, Hoyo de Manzanares fue uno de los municipios que integraba el denominado “Real de Manzanares”, territorio cedido por Alfonso X El Sabio a la familia de los Mendoza que cumplió un importante papel como coto de caza primero y posteriormente como suministrador de materias primas de la nueva capital madrileña. 

Ya en el reinado de Felipe II, Hoyo de Manzanares cumplió un importante papel en el suministro de materias primas para la nueva capital madrileña. Desde estos montes salían diariamente carros de transporte de leña para sus calderas y piedra para sus nuevas construcciones. Además, este municipio fue incluido como destino de ocio del rey y su séquito, quienes practicaban en nuestro término municipal la caza del jabalí.

A mediados del siglo XVII alcanzó el título de Villa emprendiendo el camino imparable que le ha llevado, de ser una pequeña villa rural a ser un municipio de más de 8.000 habitantes, que a pesar de su proximidad a Madrid, ha sabido conservar lo mejor de su entorno y su forma de vida.

En la actualidad, pasear por Hoyo de Manzanares, con sus casas de piedra, testigos de la vida de otro tiempo, su estampa de pueblo serrano y el paisaje que encierra detrás de cada esquina, ofrece al visitante un encanto especial.

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